ࡱ>    !"#$%&'()*+,-./0123456789:;<=>?@ABCDEFGHIJKLMNOPQRSTUVWXYZ[\]^_`abcdefghijklmnopqrstuvwxyz{|}~Root EntryZ O2@&_^CONTENTS CompObjVSPELLINGhhos lmites geogrficos. En el momento presente la evolucin de los diversos sistemas de comunicacin y de intercambio han posibilitado la globalizacin. Hoy ms que nunca podemos afirmar que  nada de lo humano nos es ajeno accediendo a cualquier acontecimiento de los lugares ms recnditos del mundo al momento. La madurez de los medios de comunicacin y la intercomunicacin global hace que todos estemos influidos por todos, consciente o inconscientemente. Este conocimiento es bsico, dado que puede posibilitar, tras un periodo de negacin manaca en el que nos encontramos, y superado ste, una identificacin positiva y solidaria, armonizando el progreso y posibilitando un avance del mundo en su conjunto, aunque para ello tenga que transcurrir un dilatado periodo de tiempo -los tiempos sociales, para que sean significativos, se miden en siglos o milenios, a diferencia del tiempo individual que se mide en aos-. La cultura (segn el diccionario de la Real Academia Espaola): 1) Cultivo 2) Resultado o efecto de cultivar los conocimientos humanos y de afinarse por medio del ejercicio las facultades intelectuales del hombre. 3) conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artstico, cientfico, industrial, en una poca o grupo social, etc. En dichas afirmaciones queda implcito que: la evolucin implica un saber acumulativo que, en el tiempo, ha posibilitado la transformacin de la materia, en sus diversas combinaciones camino de la complejidad, hasta llegar en su progresin hastaCHNKWKS TEXTTEXT#FDPPFDPP&FDPPFDPP(FDPCFDPC*STSHSTSH,STSHSTSH,2SYIDSYIDP,SGP SGP d,INK INK h,BTEPPLC l, BTECPLC ,FONTFONT,<STRSPLC ,:PRNTWNPR-FRAMFRAMTITLTITL,DOP DOP :r acontecimiento de los lugares ms Resumen del artculo. En el presente artculo hago una reflexin libre en torno a la formacin de la cultura y el papel que sta tiene en la programacin mental de los seres humanos. El papel de la comunicacin ampliamente entendida como el instrumento de transmisin e integracin de la complejidad intrnseca a la evolucin misma. Finalizo mi reflexin, como siempre, en una aplicacin de estas ideas a los contextos psicoteraputicos, donde en sta ocasin reflexiono sobre el eje potencial de las psicoterapias, concluyendo sealando las evidentes ventajas que la psicoterapia grupal aplicada tiene para m desde nuestro modelo de entendimiento. GRANADA. A.P.A.G. 2007. CULTURA Y MATRIZ GRUPAL. Los que nos interesamos por los comportamientos humanos y por las circunstancias que los posibilitan e influyen, dedicamos una gran parte de nuestro esfuerzo al estudio de la matriz cultural y grupal en la que nos vemos inmersos desde nuestro nacimiento, y a la influencia que la misma ejerce en todos nosotros, aceptando el hecho de que sin ella ni la vida ni la evolucin humana hubiesen sido posibles. El desarrollo social es disarmnico, entendiendo por disarmnico el hecho de no evolucionar de la misma manera en todas las partes que la componen, dependiendo dicho desarrollo de un nmero elevado de circunstancias diferentes para cada contexto, que provocan que unos pases se encuentren con un elevado nivel de desarrollo -siempre insuficiente, ya que afecta ms a lo aparente que a lo real- mientras otros permanecen en el primitivismo del pasado. Hasta hace muy poco donde se naca, se viva y se mora. Apenas unas excepciones de pioneros -personas con circunstancias especficas y motivaciones internas determinadas y particulares- podan trascender dic la aparicin de la vida, siendo en el momento presente muchos de stos pasos todava enigmticos. Algunos pocos de estos seres vivos en su constante evolucin han llegado a la categora de pensantes, sin que, tampoco por el momento, podamos precisar los caminos todava incomprensibles que suponen dichas adquisiciones fundamentales, prevaleciendo hoy todava mayoritariamente la idea del alma, infundida directamente de Dios. La capacidad de pensar no siempre fue la misma, no es lo mismo el pensamiento operativo, ms cercano a la accin que a la reflexin; que el pensamiento mgico y primario, propio de la infancia; que el evolucionado en los seres humanos adultos cuyas circunstancias les han permitido tener las necesidades bsicas resueltas por sus entornos: un pensamiento abstracto que se comunica a travs de palabras y smbolos, de todava reciente adquisicin por lo que su funcionamiento es precario y altamente influenciable por los acontecimientos cotidianos a los que se encuentra subordinado y sometido. Estas ltimas apariciones han implicado un salto cuantitativo y cualitativo, que nos han situado frente a escenarios inexistentes en otros tiempos y, por tanto, desconocidos, no habiendo trascurrido un tiempo suficiente y necesario para una adaptacin satisfactoria y operativa. Nos hemos hecho mentales (evidentemente, me refiero al mundo desarrollado) y el factor fundamental que rige nuestra existencia es mental, superados las necesidades previas de todo orden. El saber acumulativo y su constitucin. Siguiendo la ley de la fsica que sostiene que:  la energa ni se crea, ni se destruye, se trasforma . Igualmente, en el movimiento evolutivo nada desaparece, todo se transforma, como si se tratara de un gran y complejo calidoscopio en movimiento continuo, pero con una pequea diferencia sobre ste, y es que, en cada movimiento, se integra una parte que adquiere un grado de estabilidad mucho mayor, quedando fijada, y permaneciendo en el tiempo; coexistiendo con una parte inestable y mvil, en permanente movimiento, en la que en realidad se producen los cambios a travs de esos pequeos o grandes terremotos denominados crisis, que implican cataclismos entendidos como regresiones, en los que nuevas combinaciones se posibilitan en un intento de aumentar la parte integrada y fija, discurriendo en el transcurrir del tiempo hacia un mundo da a da ms evolucionado y complejo. (El mismo fenmeno lo podemos comprobar en los seres humanos, donde en los primeros tiempos hay vivencias positivas que nos constituyen ntimamente y que permanecern en nosotros, cualesquiera que sean las circunstancias externas, hasta nuestra muerte fsica. El fenmeno de resiliencia ejemplifica lo anteriormente expuesto). Ninguna adquisicin se nos de forma gratuita. La adquisicin de la capacidad de mentalizacin tampoco es ajena a grandes costes. Como lo demuestra el hecho de que con diferencia, el dolor mental es el mayor y ms insoportable de los dolores. En la psiquiatra tradicional, la provocacin de fuertes dolores corporales era una de las indicaciones cotidianas en un intento de desplazamiento del dolor psquico expresado en forma de locura; igualmente, en la realidad clnica cotidiana muchos de los padecimientos mentales vienen mitigados, cuando no resueltos, tras problemas orgnicos graves o traumatismos accidentales importantes, redundando en lo mismo podemos observar como la violencia y la maldad intencionada, resultante de situaciones traumticas no resueltas y generadoras de dolores crnicos difcilmente soportables, alcanza lmites mucho mayores en los seres humanos que en cualquier otro ser vivo). Lo anteriormente expuesto nos permite afirmar que la cultura de un momento histrico determinado: es el saber acumulado por la experiencia humana hasta ese momento. Se constituye a modo de una matriz compuesta por conocimientos, transmisin de modelos relacionales y las normas que lo rigen, que en su conjunto constituyen la cultura que caracteriza a un momento histrico determinado, que ser la resultante de las anteriores y ser el origen de las siguientes, hasta llegar a la cultural actual, que nos alberga, y que nunca hubiese llegado a constituirse, sin la adquisicin de la capacidad de pensamiento racional y simblico, aunque nos sigue admitiendo la pregunta Qu fue antes el huevo o la gallina? El alma o la capacidad de pensar? O quiz fue la capacidad de pensar, en su necesidad de encontrar explicaciones, que se vio ante la necesidad de inventar el alma? La aventura de la mentalizacin. Lo mental es un espacio virtual personal, la realidad queda lejos de dicho espacio, obstaculizada en su reconocimiento por una multiplicidad de circunstancias, que condensamos en la subjetividad, acentundose ms, si cabe, la distorsin de lo real en lo mental en los momentos de desbordamiento del aparato psquico. & y nos hicimos mentales. La programacin interna de nuestras mentes se encuentra en el contexto social, por lo que podemos afirmar que  todo lo mental es social . Sin la concurrencia del entorno la capacidad de mentalizacin se ve imposibilitada. Ya antes del nacimientos fuimos un proyecto mental, en el mejor de los casos. Mientras existimos en el tero materno, todo lo que se dilucida dentro de l refiere a la organicidad. Las condiciones psicolgicas y fisiolgicas de la madre tienen efecto en el embrin, condicionando ya el soporte biolgico, con repercusiones posterior en los vnculos primarios y fundamentales: una mayor excitabilidad e inquietud, o las diversas diferencias en las reacciones del beb as nos lo hacen suponer, pero conviene repetir que el soporte biolgico, que supone una condicin necesaria, es del todo insuficiente por s mismo, para la adquisicin de la capacidad de pensar y, por ende, de hablar. Es en el contacto de lo biolgico con el habiente social el determinante de la adquisicin de la capacidad de mentalizacin. Cuando se nace, se nace limpio de ideas y de conocimientos mentales, siendo la memoria gentica la protagonista hasta ese momento. Los conocimientos psicolgicos, adecuados o falsos, estn en el ambiente social que rodea al nio. Ningn entendimiento o palabra puede ser adquirida por uno mismo. Todas las ideas y los conceptos que tenemos los hemos tomado prestados del contexto social. Para bien o para mal, este es el gran poder de nuestros contextos culturales que, si bien en un principio se encuentran fuera de nosotros, ofrecindonos palabras y explicaciones; con el discurrir del tiempo, ese grupo externo ser incorporado constituyndonos e integrando nuestro grupo interno, referente fundamental de nuestra identidad y que determinar la forma de entendimiento y relacin con otras personas y grupos del contexto social. Que lejos quedan desde mi manera de pensar, la libertad humana, el grandilocuente querer es poder, los buenos y malos, listos y tontos, etc. No siempre el proceso de mentalizacin puede darse. Cuando el ambiente que rodea al nio es inadecuado (y no puede hacerse cargo de forma razonable de su indefensin y de sus necesidades bsicas) ste, se defiende frente al dolor y la tensin insoportable mediante la desconexin mayor o menor, con resultado de muerte en unos casos, de gravsimos dficit intelectuales y orgnicos en otros, abarcando todo el terreno de la psicosis infantil con mayor o menor mentalizacin y un grado de desorganizacin diferente en cada caso. La condicin de apertura mental del nio, necesaria para el intercambio de comunicaciones, slo puede darse en un contexto fiable, de respeto y reconocimiento emptico del nio. Todo ello constituye esa matriz cultural perfeccionada a lo largo de los aos donde el crecimiento humano y la socializacin se ve posibilitada. En ese sentido esa matriz primaria , cultural e ntima; sostenida por una matriz que se va ampliando, desde la familia nuclear a la familia ampliada, los amigos, las instituciones etc.; todas ellas, a modo de red, acompaan y acuden a cubrir los dficit circunstanciales, es en este seno donde la aventura humana y la evolucin hacia la socializacin se ven posibilitadas. Roff Carballo acu el trmino de urdimbre afectiva para referirse a esta matriz ntima biolgico-cultural necesaria para el crecimiento humano. La familia. Ya en algunos otros artculos he sealado el alineamiento a favor de las familias tradicionales como el mejor contexto de crianza. En ellas, las funciones maternas y paternas pueden desarrollarse de forma mas adecuada y estable, unas dando compaa y seguridad, otras control y orden, y ambas, de forma consensuada, estableciendo las normas y reglas del juego donde la convivencia se vea posibilitada (equivalente al encuadre psicoteraputico). Las funciones, aunque implican a ambos, recaen de forma prioritaria en uno u otro de sus miembros, aportando identidad y conocimientos trasmisibles a los siguientes. La diferenciacin de las funciones repartidas entre ambos cnyuges, con la especializacin de cada uno de ellos en unas y otras tareas (la mujer prioritariamente funciones maternas y el hombre las paternas), sigue siendo, a mi entender, el contexto que por viejo considero ms sabio, pues es la resultante del saber cultural de cientos de generaciones pretritas. En la actualidad, con frecuencia, asistimos a supuestos, presumiblemente modernos, que negando la oportunidad de los contextos tradicionales, como si hubiesen sido contextos malficos, abogan por otros contextos de crianza desintegrados de la evolucin natural y, haciendo piruetas en el espacio de lo mental, fundamentalmente confundiendo el mundo fantasmtico con la realidad, intentan imponer lo deseable a lo posible fracasando en el tiempo. Con frecuencia se llega a equiparar a la familia tradicional como menos adecuada que la delegacin de la crianza a las instituciones, o a otras formas de relacin como las mal denominadas familias monoparentales, o a parejas homosexuales, etc.; ni que decir tiene que quien as piensa, o tiene un gran desconocimiento de la vida emocional y psicolgica del ser humano, o intenta justificar lo injustificable tratando de ocultar las secuelas de lo mamado en una familia escindida, o ambas cosas, ya que como podemos comprobar cotidianamente, primero hacemos lo que tenemos programado interiormente, y que es lo nico que podemos y, posteriormente, lo justificamos dando explicaciones, que pueden con frecuencia resultar rocambolescas; es posible tambin el alineamiento hacia estos supuestos de personas bien intencionadas pero ingenuas, que confunden lo deseable con lo posible, o acallan sus conflictos xenfobos en la transformacin de lo contrario. Debo de aclarar en un intento de que se me entienda, que creo que todos somos fruto de nuestras circunstancias y que nadie tiene ms mrito que nadie por ser lo que es, por tanto doy por supuesto el respeto profundo y solidaridad que cualquier ser humano nos debe de producir, sea violador o asesino, o precisamente mucho ms estos ltimos por presuponerles circunstancias ms adversas que la mayora de las personas corrientes. No debemos desconocer el hecho de que el devenir del infante puede ser ms positivo en el seno de las nuevas familias, que en el contexto de las familias tradicionales disfuncionales, pero, en principio, es un camino ms comprometido y complejo para la mayora. La comunicacin Si la sangre que circula en nuestro organismo, trasladando los nutrientes necesarios hasta las clulas, es fundamental para la vida de las mismas y el buen funcionamiento de los tejidos; igualmente, la comunicacin bidireccional, de uno hacia el mundo exterior y viceversa, es lo que posibilita la vida psquica en el ser humano, en ella van los nutrientes del aparato mental necesarios para poder desarrollar sus capacidades propias. Una comunicacin significativa que, integrando lo preverbal llegar en su cenit evolutivo a comunicaciones verbales simblicas, instaladas en mayor o menor grado en todos nosotros; son las palabras cargadas de sentido, vehculo de emociones y vivencias las posibilitadoras de dicho proceso, a diferencia de las palabras vacas adquiridas desde la superficie de la razn y de la memoria, insuficientes en s mismas para una comunicacin profunda, y por tanto insuficiente para producir cambios psquicos en las psicoterapias verbales. Con frecuencia se ha sostenido que en las terapias psicoanalticas clsicas, se aprenda mucho, pero se cambiaba poco, cuando lo que pretendemos los clnicos, es exactamente lo opuesto, que una persona cambie para mejor, por supuesto, sin importarnos para nada la adquisicin o no de conocimientos de psicologa producido en dicho proceso. Ambientes hostiles a la naturaleza humana: escindidos, persecutorios, antinaturales, llevarn a la rotura de la comunicacin con el exterior, al autismo. La defensa primera y fundamental frente a una agresin es el  no del autismo, la incomunicacin, el cierre al exterior. El problema radica en que la defensa, para cuando quiere ser operativa es tarde, no protege del dao ya obtenido, sino, ms bien por el contrario, aunque puede prevenir de nuevos daos, impide salir el ya producido, imposibilitando la cicatrizacin de la situacin traumtica, que persistiendo consciente o inconscientemente, nos instala en el pasado y compromete nuestra adaptacin a la realidad del presente, produciendo desarrollos escindidos y aberrantes. En funcin de la gravedad de la ofensa, se instala en nosotros con mayor o menor reversibilidad. Nadie puede sobrevivir al autismo total o permanente: o sobreviene la muerte fsica; o viviendo el cuerpo, como por inercia, uno se instala en la robtica, en un vivir sin vivir; o es el desencadenante de las diversas formas de desarrollos sicticos: en un vivir melanclico, en el que por lo menos hay aoranza y culpa; en la instalacin de un sistema delirante, con o sin alucinaciones en el que sostenerse, que es la forma exitosa de seguir viviendo y deseando en un mundo mental; o si es un autismo parcial, correspondiendo a determinados aspectos de la existencia, estos quedan escindidos instalndose como cuerpos extraos y vergonzosos -nada de lo humano es digno de vergenza- o como aspectos falsos, conscientes o inconscientes, que sern defendidos con la certidumbre y violencia de un delirio. Los sntomas esconden dichas situaciones y aunque afectan al individuo en su conjunto, se expresarn en mayor medida en lo corporal, conductual o mental. Estamos preparados para soportar muchas cosas, pero la soledad psicolgica es el peor de los tormentos, por encima de la muerte. Podramos metaforizar lo expuesto en la comunicacin, con el comportamiento del corazn ante los problemas de circulacin generndose anginas de pecho e infartos. Nos sostenemos en una red de comunicaciones e interacciones, todas ellas culturalmente impuestas, y, sin ellas, el vaco resulta insoportable, todos stos hechos los podemos comprobar una y otra vez en las experiencias de grupos grandes. En la comunicacin todos nosotros actuamos en los dos polos implicados en ella segn las circunstancias: de receptores o de emisores, las dificultades aun implicando siempre a ambas, pueden ser ms significativas en una de las funciones; la funcin de emisor, por ser la primera en su desarrollo ontognico, suele alterarse en las formas e intensidades, slo la de receptor implica niveles de integracin y madurez muy superiores, por lo que esta rea es siempre la ms afectada por los problemas emocionales y traumticos. Se podra resumir este apartado con la siguiente frase:  es siempre mucho ms fcil hablar que escuchar o  hablar habla cualquiera, escuchar slo unos pocos . La matriz cultural ampliada Siguiendo el pensamiento de S. H. Foulkes, uno de los autores de referencia en nuestro desarrollo grupo analtico, quien afirmaba:  Todo suceso implica a todo el contexto en el que ha ocurrido, encontrando su sentido si se tiene en cuenta la  matriz en la que se ha producido. Se refiere a la matriz de la siguiente manera:  la red comunicacional total del grupo. Afirma que la matriz grupal puede contemplarse como la base de operaciones de todos los procesos mentales del grupo, del mismo modo que la  mente individual es la base de operaciones de todos los procesos mentales del individuo. Podra pensarse que las lneas de fuerza de esta matriz atraviesan a los miembros individuales, y por tanto podramos hablar de red transpersonal, algo comparable a un campo magntico (Obras Completas de S. H. Foulkes, libro 2, pg. 313). Aplicando dichos conceptos, con los que estoy de acuerdo por verlos confirmados permanentemente en m prctica, en un contexto dinmico como el social, lo que ocurre en el parlamento, nos afecta, y mucho, a todos; pero no por pequeo es despreciable el efecto que cada uno de nosotros tenemos sobre totalidad del contexto social. En este momento de modernidad, e incluso de post-modernidad, como han sostenido algunos ilusos, es la confusin general lo predominante. En un contexto en crisis, ms que en ningn otro momento, es necesario analizar el pasado e integrar el presente en lo que debe de ser una continuidad, nunca una negacin o ruptura. Como sabemos, slo se puede evolucionar con una buena elaboracin de los duelos, y esta no puede realizarse desde la negacin y la omnipotencia generadores de espacios paranoides y escindidos cargados de agresividad, requiriendo de un contexto de reconocimiento y agradecimiento de lo que nos ha precedido para una elaboracin e integracin de lo pasado. Las revoluciones de los contrarios (contradependientes) habitualmente han sido involuciones para llegar a una de lo mismo. Una matriz cultural, que desbordada por las mltiples transformaciones, pierde temporalmente su capacidad de pensar colectivo, un pensar en proceso secundario, realista y lgico; para instalarse en un pensamiento primario donde la prevalencia de la omnipotencia, y la confusin de los lmites entre lo deseable y lo posible, hacen que la inmensa mayora de sus supuestos sean demaggicos e inviables, instalndose el desbordamiento y miedo en los ciudadanos y, temporalmente, viviendo en un contexto inviable y escindido, lleno de verdades antitticas y no complementarias, como lo son, sostenidas en general por lderes sociales desestructurados que, habindose especializado en sus familias escindidas a manejarse en estos contextos, operativizan y triunfan ponindose a la cabeza de los grupos sociales y ofrecindose como los orientadores de las masas. Hoy las personas escindidas en su personalidad tienen grandes ventajas para ocupar posiciones de liderazgo, el emergente de la patologa son los trastornos de personalidad, as como en otros tiempos fueron otro tipo de expresiones patolgicas. Muchos de estos patrones culturales equvocos pasan por nosotros y por nuestras teoras, generndonos equvocos que influirn nuestra prctica. Por ello se impone la necesidad como profesionales de encontrar contextos fiables y, de acuerdo con los otros, poder pensar y compartir nuestras dudas, nuestras observaciones, etc., en un intento de discriminarnos frente a la indiscriminacin que supone el bombardeo masivo de informaciones, no siempre bien intencionadas ni veraces, y tratando de alejarnos de la profunda estupidez general que nos rodea (todo ser humano me merece un gran respeto, pero como he podido ensayar y demostrar una y mil veces en las dinmicas de grupos grandes, nada es ms sencillo que eliminar la capacidad de pensar de los miembros que lo componen, que una vez privados de dicha capacidad y dado el pnico que supone dicha prdida -nada menos que la incertidumbre y la amenaza de locura y de desintegracin-, seguirn a cualquier persona que sea capaz de hablar, sin importar demasiado la autenticidad o no de sus palabras. El mercantilismo actual provoca que se comercie con todo, con el sufrimiento, los sentimientos, y las ideas, sin que la autenticidad o falsedad de las mismas sea lo fundamental, con frecuencia se sostiene por los falsos lderes  hacer lo que digo y no lo que hago frase con que se defienden cuando se les seala las contradicciones, en una disculpa tan perversa, como estpida). Contexto real de nuestra naturaleza A) Comenzar con los hechos que determinan la existencia del ser humano: - Hay alguien en la sala que fuera consultado para ver donde quera nacer? en el seno de qu familia ms o menos estructurada, o de tal o cual estrato social?. - Hay alguien en la sala que pueda afirmar que todos acabaremos vivos estas jornadas, o quiz la simple aseveracin de terminar simplemente sta exposicin? - Hay alguien en la sala que pueda afirmar que tena alguna idea propia en el momento de su nacimiento, que de una u otra manera tuviese alguna idea de qu va la vida? O ms bien, por el contrario, han tenido que realizar un largo trayecto de preguntas cuyas respuestas han dependido de los otros. - Alguien en la sala tiene la capacidad de verse a s mismo o, por el contrario, aceptamos que la respuesta de lo que somos las tienen los ojos y odos de los otros? Si sta es la naturaleza humana, espero que haya quedado suficientemente aclarado con este nmero limitado de preguntas de qu estamos hablando. Es la indefensin humana individual la que tenemos que paliar en permanentes y profundas dependencias de los dems, adquiriendo gran importancia para cada uno los otros que componen el contexto que les rodea por ser determinante en su forma de ser y de pensar acerca de s mismos y por extensin de los dems. Por tanto, un contexto de certidumbres y escindido es un contexto paranoide e incierto, generador de dolor y dao a sus componentes; a diferencia de un contexto donde cabe la duda, de interdependencias creativas de unos para con los otros, en definitiva un contexto solidario, ste supone la nica posibilidad de una evolucin integrada. En muchos escritos anteriores en los que he desarrollado ms pormenorizadamente estos temas, he afirmado que el mejor aliado de un psiquiatra es un contexto justo, entendiendo como justo, ajustado a la realidad de la existencia individual y social humana, donde cada elemento parcial constitutivo de la complejidad se articula con los otros, generando un puzzle ordenado, donde el entendimiento y la complementacin se ven ampliados en una mentalizacin colectiva en cuyo seno el individuo y el contexto social coexisten de forma complementaria y armnica. Las matrices culturales psicoteraputicas. Tienen que tener en cuenta todos estos fenmenos culturales y sociales, adems de una slida base conceptual que implique el entendimiento del ser humano en su conjunto. Hay un gran nmero de demandas asistenciales en nuestro servicio, cuyo factor desencadenante es social: problemas laborales, situaciones econmicas extremas, separaciones y abandonos, etc. Lo vivido tiene un peso mayor que lo hablado y se almacena en nuestra intuicin, estando sta parte del terapeuta fundamentalmente implicada, consciente o inconscientemente en todos los procesos teraputicos que acomete, siendo ste supuesto parte fundamental de la tcnica que utilizo, tanto en pacientes graves, como en grupos de pacientes menos graves o en la psicoterapia de profesionales. Es mayor la implicacin de la intuicin cuanto ms gravedad o ms numeroso el grupo. Es mediante una cultura de la fiabilidad y espontaneidad como se abren los cauces de comunicacin posibilitando el proceso, siendo la sinceridad un acompaante necesario. Reducir la psicoterapia a una mera interpretacin o aclaracin es un simplismo. En toda psicoterapia hay una comunicacin total y para que sea til tiene que ser una experiencia vivencial completa. Las palabras, en los tiempos que corren, ms ocultan que aclaran, pudiendo afirmar que cuando un ser humano puede hablar con sentido -la palabra como continuidad y complemento de los sentimientos y confirmacin de los mismos- para nada necesita de nuestras intervenciones. Nuestro objetivo es contrarrestar el autismo y abrir los cauces de comunicacin, as como aprender a decodificar las comunicaciones desplazadas y condensada en los sntomas. Son los contextos psicoteraputicos, espacios humanos privilegiados, los que utilizamos para la oxigenacin a travs de la comunicacin, y la ampliacin de los espacios mentales, individuales y grupales. Es en ello donde recreamos la cultura del respeto, del reconocimiento de la fragilidad humana y de su acompaamiento emptico, donde las relaciones se horizontalizan, sin la negacin de las diferencias y en el reconocimiento de las diversa funciones puestas al servicio de todos. Con frecuencia se sostiene que los vnculos teraputicos se establecen sobre la base de la verticalidad, a qu verticalidad nos referimos? Acaso, cuando me dirijo a un taller mecnico con el coche averiado, presuponiendo un supuesto saber en el otro sobre mecnica del que yo carezco, implica verticalidad? Cuando un ser humano, abrumado por las circunstancias, desarbolado y frgil, supone en nosotros unos conocimientos tiles y necesarios para salir de la situacin en la que se ve atrapado, la relacin que requiere no es la de la verticalidad, sino ms bien por el contrario, la horizontalidad del respeto, una situacin que reconocible en nosotros ha podido ser superada, mientras que el paciente necesita referentes externos para encontrar las claves de la superacin por no encontrarlas dentro de s mismo. Que nuestra experiencia vital, con todas nuestras tcnicas verbales y no verbales al servicio de la solidaridad las pongamos a disponibilidad de los otros, no habla de verticalidad, en todo caso, s de conciencia de fragilidad y de pequeez integrada, conciencia que, a priori, implica en s misma salud mental, ya que se alejan de las certidumbres individuales y culturales patognomnicas de megalomana y de enfermedad mental. Nuestros mejores procesos los podemos obtener en los contextos psicoteraputicos respetuosos con las necesidades humanas, sobre todo en contextos grupales, es en ellos donde los pacientes y terapeutas se benefician de dichos procesos y donde pueden ver trasformarse los aspectos indiscriminados y recrear las partes ms saludables de s mismo. Superar la cultura de la vergenza  Nada de lo humano nos es ajeno y mucho menos vergonzoso por el hecho de ser comn y universal. La vergenza y la culpa provienen de un malentendido con nuestra naturaleza ubicndonos en el pensamiento omnipotente y mgico. No es infrecuente que personas confusas en su identidad se avergencen de sus aspectos ms genuinos y creativos. La vergenza y la culpa se producen cuando los estereotipos de lo que no somos tienen ms peso que lo que realmente somos, que no es, ni ms ni menos, que humanos. Los seres humanos no somos ni impotentes ni omnipotentes, pero s tenemos que ser conscientes de nuestras limitaciones y tratar de resolverlas estableciendo complementariedades creativas con los otros. Sin un control sobre nuestro principio ni nuestro fin, todo lo intermedio tiene un valor relativo. Todo lo que el ser humano, para desconcierto y desgracia de los controladores, puede llegar a obtener es temporal, nada puede ser autnticamente nuestro, salvo nuestra identidad a travs de nuestra historia, el resto slo lo podemos tener a modo de prstamo, con una caducidad no a nuestro alcance. Eje potencial de la terapia grupal. Son muchas las veces que he afirmado que la potencialidad teraputica de una psicoterapia (entendida como el cambio derivado de la adquisicin de recursos emocionales y racionales para adaptarse a la vida de forma creativa y satisfactoria) difiere segn una diversidad de factores: - 1) Por parte del terapeuta: la personalidad del terapeuta y el grado de integracin humana alcanzado por este, es un factor fundamental en el pronstico del paciente en cualquier psicoterapia, con frecuencia tiene una influencia mayor que el diagnstico planteado. El terapeuta acumula en s un gran poder, dependiendo de forma decisiva como lo utilice, siendo determinante en el devenir de la terapia. La edad, su formacin y sus circunstancias vitales en el momento de ejercer la psicoterapia, son otros condicionantes trascendentes. -2) El entorno en que tenga que realizar su labor, siempre compleja: entornos institucionales pblicos o privados, en un ambulatorio, en medio hospitalario, etc.; -3) Igualmente, otros factores permanentemente descritos intervienen a favor o en contra de la evolucin grupal: -la composicin del grupo en un momento dado; -el tiempo transcurrido desde su creacin, , y de cmo haya transcurrido la historia del grupo, si se ha acertado a comunicar y resolver los conflictos inherentes a su propia evolucin, que de sta forma quedan integrados pasando al acerbo comn de lo vivido y aprendido, enriqueciendo la matriz grupal; o, por el contrario, han quedado silenciados, o se han quedado incorporados en forma de malentendidos, pesando como losas en el funcionamiento grupal: -el nmero de personas que han pasado, la elaboracin de los ausencias y cambios, etc. El eje potencial sobre el que la psicoterapia grupal discurre, es mayor cuanto ms numeroso y longevo es el grupo de que se trate. Es en la matriz grupal, en la que todos estos conocimientos y vivencias se encuentran acumulados y disponibles, retomndolas grupalmente al hilo de situaciones presentes evocadoras del pasado. Como es lgico el terapeuta o conductor no es el que ms sabe siempre de todo, aunque se debera de suponer ms cualificado en temas humanos y de madurez personal y, ni siquiera en estos casos, es el ms orientado en los componentes parciales que componen la totalidad de una persona evolucionada y madura. Nada ms que con lo expuesto cabe suponer que es la terapia grupal potencialmente muy superior a la individual, ya que el paciente tiene un nico referente, con el que tambin cuenta en el grupo, adems del resto de participantes. El grupo tiene memoria a travs de sus miembros, al igual que una multitud de conocimientos emocionales y racionales que dispone como potencial elemento de orientacin y cambio. Si midisemos y trasladsemos a un vector los conocimientos en cualquier materia que el grupo en su conjunto posee, ste nunca podra ser menor que el que posee cualquiera de los individuos que lo componen. El eje potencial lo entiendo como una lnea imaginaria que para una materia concreta de conocimiento, une en un extremo al que ms sabe en esta materia y en el otro extremo situara al que menos sabe en ste punto, evidentemente desde sta perspectiva, el terapeuta es un miembro ms del grupo, con unas funciones especficas diferentes, pero referido a los ejes por los que la psicoterapia discurre, es uno ms y alguien que tiene evidentemente mucho que aprender, siendo el proceso de psicoterapia un proceso que trasforma a todos incluido el terapeuta. Hay una diversidad de ejes potenciales referidos para cada materia, que se comportan a modo de ejes parciales que en su conjunto formarn la matriz potencial. Los conocimientos a los que hago referencia no slo so referidos a los racionales y tcnicos, sino que incluyen los emocionales y vitales, discurriendo el eje potencial entre dos extremos, en uno de ellos se encuentra el que posee el mayor grado de conocimiento integrado de un aspecto determinado, geografa, matemticas, o la persona con una agresividad ms integrada, o la sexualidad, y en el otro el de mayor desconocimiento de dicho aspecto, el ms desorientado. Evidentemente las personas que constituyeron el grupo en tiempos pasados, tambin cuentan, por que sus conocimientos fueron trasmitidos a los compaeros en su momento, quedando en el acerbo comn grupal. El conductor grupal, indefectiblemente cuenta en el eje potencial de la terapia, y de l es esperable se encuentre en el vrtice de muchos conocimientos, fundamentalmente los referidos a la comunicacin y al desarrollo emocional, pese a todo en una multiplicidad de aspectos el terapeuta no se encuentra en el vrtice de dichos ejes, siendo en estas materias parte de los que tienen que beneficiarse de la oportunidad grupal, posibilitando un proceso que atae a todos incluido el terapeuta. Hay momentos mgicos en las psicoterapias, uno de ellos es cuando nos encontramos participando en un grupo grande, en un momento donde hay una prevalencia de la fiabilidad y la creatividad, y comienzan los participantes a intervenir libre y espontneamente yendo por la literatura, referencias ancdotas, sugerencias, asociaciones en definitiva movilizadas a bote pronto tras la participacin de unos y otros, desplegando un saber enciclopdico, que el miedo y los prejuicios ocultan regularmente. Conclusiones El cerebro es personal pero su funcionamiento psquico es social y trasciende al mbito individual, vindose influido nuestro pensamiento por el pensamiento de los otros. Lo mental es siempre ineludiblemente social. La cultura se construye sobre la base del reconocimiento de los que nos han precedido, y de la capacidad de pensar colectiva que supondr anlisis realistas y operativos. El individuo es el valor fundamental de la sociedad. Un espacio social en el que no quepa uno slo de nosotros, est escindido y pierde la fiabilidad, dejndonos abandonados a todos. En un contexto escindido, las personas viven en precario, prevaleciendo el slvese quien pueda. Si el ser busca objetos (en el sentido psicoanaltico) la mente busca explicaciones de los aconteceres vitales y stos los tomamos prestados del acervo comn de conocimientos, pudiendo llegar, en el mejor de los casos, a formular nuevas combinaciones. Todo lo que el ser humano posee, no es sino un prstamo transitorio de sus contextos, donde revertirn parcialmente durante la vida, y de forma definitiva con la muerte. Estamos en la cultura del sometimiento y de la vergenza, y es en la toma de conciencia de dicha afirmacin donde radica la esperanza. y al desarrollo emocional, pese a todN,. *,fjlpr @'''p18f?h?j???(BtIR R\\\tttt,46|Xx F\^4pƿF"NR ""$V"$V% xHV4!,#$%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%(2"'( ) @S  ""$V8.6fj  @Xl''())^)p1r2h?@&BDDD,VW[\\\tt\RP l p r %% "  ""  ""  ""  << " "$tt%&(%*(<Times New Romanؑ " " "à qhh****EPSON Stylus DX6000 Series 3dhh EPSON Stylus DX      !"#$%&'()*+,-./0123456789:;<=>?@ABCDEFGHIJKLMNOPQRSTUVWXYZ[\]6000 SeriesPOpen cfg file 4  hhL hh q**** q****d2,winspoolEPSON Stylus DX6000 SeriesUSB001F"$"ƚ"Ph"$c"` "``""A."@"$""Ph"$c"` "``"."Granada APAG 2007.wps:"@[s"%"v""v" (" )", pese a tod Z O2Quill96 Story Group Class9qyy yy,y,PMy]Myy